Nuestros océanos están siendo esquilmados; tanto las poblaciones pesqueras como el conjunto de la vida marina se encuentran seriamente amenazados a causa de la sobre-explotación y la pesca destructiva, ejercida por una flota mundial sobredimensionada que se encuentra - en gran medida - fuera de control o mal gestionada.
La situación es tan grave que si no se produce un cambio radical en la gestión pesquera a nivel mundial, los científicos estiman que esta actividad desaparecerá por completo antes del año 2048. La flota mundial de pesca es 2,5 veces mayor de lo que pueden soportar los océanos de manera sostenible, es decir que se están capturando muchos más peces de los que los mares pueden reponer.
El resultado de esta inmensa flota, mal gestionada y poco controlada es que los recursos marinos han sufrido un descenso drástico en las últimas décadas.