Durante la presidencia española, en el primer semestre de 2010,
la UE deberá abordar nuevas etapas de las grandes políticas de la Unión, como
la Agenda Social, la estrategia económica post-Lisboa, el Plan de Energía 2010-2012 o el seguimiento y superación del fracaso de la cumbre de Copenhague en materia de lucha contra el cambio climático. Además,
la UE deberá definir el objetivo post-2010 sobre conservación de la biodiversidad y los ecosistemas, que presentará en octubre durante la Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica
Para WWF, éste es un momento determinante para avanzar hacia un nuevo modelo en el que los objetivos ambientales estén integrados en las políticas tomando la huella ecológica como indicador clave con el que medir si se está avanzando en la dirección correcta.
La crisis económica revela claramente que el modelo actual ha fallado, y no es más que una de las caras visibles de una crisis ecológica sin precedentes, en la que el declive de las especies, el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales nos muestran claramente la necesidad de cambiar. Según el último Informe Planeta Vivo de WWF, si seguimos consumiendo recursos al ritmo actual, en 2030 necesitaríamos dos planetas para cubrir nuestras necesidades.
La Unión Europea, como actor clave en el panorama internacional, está en una posición privilegiada para impulsar un cambio de modelo que es imprescindible y urgente, y la presidencia española de la Unión debería representar el inicio de ese cambio, poniendo las cuestiones ambientales en primera línea de la agenda europea.